México mira con calma la batalla comercial entre Canadá y EEUU. En realidad, Sheinbaum no tiene muchas opciones

2026-08-31 11:58:29 - MUNDO

La guerra comercial desatada entre Estados Unidos y Canadá ha puesto a México en alerta. No es para menos: sus vecinos y socios comerciales han elevado el tono, utilizando los aranceles como su principal arma, justo en el momento en el que los tres países revisan el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TMEC), que parece jugarse la vida cada día que pasa y con cada decisión del presidente Donald Trump.

Mientras Trump anunciaba la imposición de aranceles a Canadá, y el primer ministro Mark Canrney respondía bajo la ley del talión de "ojo por ojo", México se apresuraba a enviar a sus negociadores de más alto nivel a Washington, en el marco de la revisión de acuerdo comercial. Por un lado, al secretario de Economía, Marcelo Ebrard, para reunirse con sus pares estadounidenses y, por el otro, al canciller, Roberto Velasco, quien se encontró por casi dos horas con el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, para tocar temas como seguridad compartida, combate al narcotráfico y migración, según el comunicado de ambos países.

Y es que, desde su primer mandato, Trump dejó claro que para él las agendas no se negocian por separado: seguridad, migración y comercio van de la mano. Por lo tanto, el Gobierno de Claudia Sheinbaum sabe que, para avanzar en la agenda comercial, es necesario hacerlo también en los temas de seguridad y migración. Y que avanzar en esos temas significa dar resultados y, en muchos sentidos, ceder.

Al regresar de Washington, Ebrard dijo que a México no le favorece que haya tensión entre Canadá y Estados Unidos porque esto afecta a toda Norteamérica. "Estaban muy cerca de un acuerdo el fin de semana, esperemos que puedan lograrlo", dijo el secretario, al reconocer que por lo pronto "México mantiene una mejor posición frente a otros países" y el objetivo a corto plazo es mantener esa posición, a pesar de que México también ha sido afectado por las políticas arancelarias del presidente Trump.

Y vaya que a México le va bien en materia comercial, a pesar de los aranceles. Según los datos de comercio exterior publicados el jueves por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEGI) correspondientes al mes de julio, las exportaciones mexicanas superaron los US$ 80.000 millones, marcando un récord mensual y anual. Esto representa un crecimiento del 43 % anual.

En el camino han sucedido fenómenos interesantes. Por ejemplo, el sector automotriz, que siempre estuvo a la cabeza de las exportaciones, pasó a un segundo lugar superado por equipos de cómputo, rompiendo la tendencia histórica. Este comportamiento se debe en parte a los aranceles impuestos al sector automotriz bajo la sección 232, que faculta al ejecutivo de Estados Unidos a aplicar aranceles por cuestiones de seguridad nacional, y también al crecimiento de la demanda de equipos de cómputo.

Estas cifras consolidan a México como el principal proveedor de Estados Unidos, que sigue siendo la economía más demandante del planeta.

Pero esta buena noticia es también una dura realidad para México: no hay margen de maniobra. No hay plan B, no hay manera de hacer frente a una posible nueva embestida de Washington. México no es Canadá, que puede retar a Estados Unidos con el "ojo por ojo, arancel por arancel", sencillamente porque el 84.5 por ciento de las exportaciones mexicanas tienen su destino en Estados Unidos. Así de clara la dependencia de México.

Mucho se ha comentado sobre la mesura y cabeza fría que ha demostrado tener Sehinbaum en su relación con Estados Unidos. Ese factor ha sido clave para no generar un clima de confrontación con Trump que pueda perjudicar la relación bilateral, a pesar de que han existido momentos muy difíciles entre ambas administraciones por la complejidad de temas y la vinculación que Trump busca tener entre las distintas agendas.

A la provocación arancelaria (tariffs en inglés, que para el presidente Trump es la palabra más bella del diccionario) Sheinbaum ha actuado con mesura, a pesar de que muchos de su propio movimiento político insisten en contestar con la misma moneda. Incluso ante la provocación de nombrar al Golfo de México como "Golfo de América", como lo hizo Trump por medio de un decreto, el mismo día de su segunda investidura (20 de enero 2025). La reacción del Gobierno de México fue tomarlo con "serenidad y paciencia", como dice la mandataria mexicana, haciendo referencia a Kalimán, un héroe de los cómics y radionovelas mexicanas de los años 60.

Ahora Trump lanzó otra provocación en forma de decreto, renombrando al Lago de Ontario como Lago de América, y consiguió una reacción inmediata del primer ministro Carney,quien dijo que, para Canadá, el lago fue, es y será por siempre el Lago de Ontario.

Pero mantener la postura, ser calculador y tener paciencia, no es suficiente, porque México debe dar resultados en varias pistas para poder negociar sin desventajas, a pesar de que día a día el margen de exigencias puede cambiar, porque no existe un margen específico de referencia. Es decir, Washington no ha especificado qué y cuánto es suficiente para Donald Trump, cuál es el parámetro para medir que se está avanzando en materia de combate a las drogas o inmigración, cuál es la verdadera intención de la política indiscriminada de aranceles.

Aún sin saber cuáles son esas metas, se puede hacer un repaso sobre cómo se desarrolló cada uno de esos aspectos:

Sin duda, el tema más difícil de todos.

Se puede presumir que la administración Trump ha encontrado colaboración en el Gobierno de Sheinbaum, con buenos resultados: de 2024 a 2025 se han reducido hasta en un 22 por ciento las muertes por consumo de fentanilo en Estados Unidos, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades; se han golpeado estructuras de las grandes organizaciones criminales, como la Cartel Jalisco Nueva Generación con la muerte de su líder y fundador, Nemesio Oceguera Cervantes, alias "el Mencho"; se han desmantelado enormes laboratorios para la fabricación de drogas sintéticas, como el fentanilo (mientras que en el Gobierno de Andrés Manuel Lòpez Obrador se negaba la existencia de estos laboratorios clandestinos).

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Además, a pesar de las críticas internas por violaciones a los procedimientos legales, en los dos años que está por cumplir Sheinbaum como presidenta México ha enviado a Estados Unidos un total de 92 presos solicitados por ese país, para que sean procesados por las cortes estadounidenses. Entre ellos importantes capos de la droga y personajes como Rafael Caro Quintero, exfundador del cártel de Guadalajara, involucrado en el asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar, en 1985. Un tema que estuvo pendiente a lo largo de los últimos 40 años.

Sin embargo, está claro que Washington quiere más y está dispuesto a elevar sus exigencias. Ya no es suficiente con perseguir a los capos de los cárteles, ni decomisar drogas y destruir laboratorios. Ahora la intención es acabar con las estructuras financieras y políticas. Y eso ha puesto en jaque a la administración de Sheinbaum. La petición de detención con fines de extradición que el Departamento de Justicia de Estados Unidos lanzó a finales de abril en contra de diez funcionarios del Gobierno del estado de Sinaloa (entre ellos el gobernador Rubén Rocha Moya y un senador de la república, José Miguel Insulza) provocó un terremoto político con consecuencias hasta el día de hoy. Hay que decir que Rocha Moya es un personaje cercano al expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien sigue manteniendo un liderazgo moral dentro del movimiento de la cuarta transformación y de su partido, Morena. También hay que resaltar que es la primera vez que Estados Unidos solicita a México la detención de un gobernador en funciones.

Por lo pronto, Rocha Moya está separado del cargo y en proceso de investigación, según el Gobierno de México. Pero en el camino han pasado cosas como su intento frustrado de regresar a sus funciones, que chocó con el rechazo de su propio partido y de la presidenta Sheinbaum.

Es el tema con mayor costo humano.

Los flujos migratorios que pasan por la frontera entre México y Estados Unidos han disminuido de forma drástica bajo la administración de Sheinbaum, quien ha desplegado diversas estrategias, desde fortalecer la seguridad en la frontera sur y norte, con la Guardia Nacional y la Marina Armada, hasta ofrecer oportunidades de asilo y estancia a los migrantes en territorio mexicano.

Según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. (CBP, por sus siglas en inglés) durante 2025 los encuentros de la Patrulla Fronteriza disminuyeron un 79 por ciento respecto al año anterior y en 2026 los niveles se han mantenido bajos. El dato de junio de 2026 es de tan solo 9.800 encuentros o intentos de cruce. Por supuesto esto también tiene que ver con la política de detención y deportación implementada por la Casa Blanca y el efecto disuasorio que esto conlleva.

Pero el tema migratorio también ha desatado importantes desacuerdos entre México y Estados Unidos. Las muertes de mexicanos durante redadas en Estados Unidos, o bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) han llevado al Gobierno a presentar denuncias penales ante las cortes estadounidenses. La cancillería mexicana dijo que presentó 20 denuncias penales ante fiscalías estatales por la muerte de 17 mexicanos, 14 de ellos muertos bajo la custodia de ICE y 3 durante operativos de la misma agencia. Adicionalmente la Fiscalía General de México interpuso una denuncia ante el Departamento de Justicia para solicitar una investigación sobre cada uno de los casos.

A esto hay que sumar las deportaciones. En los últimos meses se han incrementado las deportaciones de mexicanos a terceros países, como Honduras y Guatemala. El Gobierno de México ha expresado formalmente su desacuerdo ante esta política, que vulnera los derechos de los migrantes y viola los acuerdos que existen en la materia entre ambos países. Según el Gobierno de Guatemala, a lo largo de 2026 se han deportado unos 2.300 mexicanos a su territorio desde Estados Unidos, contrastando con los 15 registrados un año antes.

Es la principal herramienta de Trump.

El poderío económico de Estados Unidos es la principal arma de negociación de Trump frente al mundo, incluidos sus dos socios comerciales México y Canadá. Es evidente que no es un gran especialista en temas de seguridad, de geopolítica ni diplomacia, pero sí en negociar.

Canadá y México han adoptado distintas estrategias para hacer frente a un Trump que en su segundo mandato ha estado dispuesto a cambiar las reglas del juego comercial, su juego. Se verá con el tiempo cuál fue la mejor estrategia, pero al parecer está claro que parte de ese juego llegó para quedarse, con Trump o sin él, en un mundo que cambió mucho en poco tiempo.

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Fuente: cnn.com
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